«NO ES PSEUDOTERAPIA NI INTRUSISMO, ES LO QUE NO ENCAJA EN MOLDES: LAS PRÁCTICAS HUMANISTAS.

                               -TERAPIA GESTALT PROFESIONAL-«

La Gestalt ya no está en el banquillo de los acusados: calma, justicia y tarea por delante.

En Septiembre del 2025, el Ministerio de Sanidad resuelve excluir a la Terapia Gestalt del listado de terapias en revisión. Nunca estuvo etiquetada como pseudoterapia.


¿Qué significa esto?

Significa que, coloquialmente, la Gestalt deja de estar en el banquillo de la duda de las pseudoterapias, para ser validada y valorada por el Ministerio de Sanidad, tras años de lecturas de investigaciones científicas, que la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG) ha enviado para justificar el trabajo serio que realizamos les Gestaltistas. Se respira ahora algo más de: calma, justicia y tarea por delante.

No siento gratitud. Siento calma. Siento justicia.

Esta noticia no es un trofeo. Es, sencillamente, el final de una rumorología absurda: dejar de llamar “pseudociencia” a lo que durante décadas se ha practicado con rigor, criterio y compromiso ético. Al menos por parte de la mayoría de nosotres.

La Terapia Gestalt fue puesta en duda y atacada, por la prensa nacional y por las redes sociales, y de esa misma forma el Ministerio de Sanidad debió rectificar el error, pero no fue así. Mandaron un documento a la AETG en respuesta a las múltiples consultas que la Asociación hizo. En este documento el Ministerio de Sanidad resolvía que la Terapia Gestalt nunca tuvo que estar en evaluación.

Todo este proceso lo cuenta Raquel Ayala en un artículo, que podéis leer en la web de la AETG y con el que comparto, que la rectificación debería ser tan contundente como el rumor, y el daño que hizo.

Sobre las listas del Ministerio y su deriva | AETG


La mochila de malentendidos

Durante años hemos cargado con una mochila llena de malentendidos: explicaciones forzadas, silencios, no querer nombrar, excusas, la necesidad constante de demostrar que nuestra práctica no era un atajo. Nos tocó justificar métodos, defender palabras como “contacto”, “aquí y ahora”, “relación terapéutica” o “vínculo” ante quienes no querían escuchar la validez de nuestro trabajo. Términos que ahora están de moda, porque en realidad está demostradísima la importancia que cada uno de ellos tienen en el mundo de la terapia. Pero nos quisieron hacer sentir —al menos así me hizo sentir a mí— profesionales de segunda. Pues basta ya.

Esto también sirvió, en honor a la verdad, para revisar y revisarnos, lo que es tan importante en cualquier profesional. Y no se si otres lo hicieron.


Delimitación y responsabilidad profesional

Ante el miedo al intrusismo de les gestaltistas, frente a otro tipo de profesionales, la AETG sigue valorando la forma de delimitarnos, para que la claridad de los limites nos facilite a todes, y podamos centrarnos en el trabajo/cliente y dejemos de tener que defendernos. Porque hay lugar para todes. Porque hay lugar para la colaboración si nos respetamos, formamos, y responsabilizamos.

La AETG, junto con la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (F.E.A.P) van estableciendo una serie de escalones, en base a la formación y experiencia que tenemos las personas que nos hemos profesionalizado en ello, estableciendo las siguientes categorías:

Psicoterapeuta para licenciades en Psicología o formación sanitaria.
intervención terapéutica, para otras licenciaturas/grados de perspectiva social.
Acompañamiento gestáltico, otro tipo de formaciones académicas.

A través de esta diferenciación, se pretende hacer una delimitación de casos que acoger o derivar. Pero esta necesidad de titulitis que tiene un objetivo de delimitación, (y bien está), siempre existió, a sabiendas de que siempre tuvimos presentes nuestras limitaciones, las hemos tenido en cuenta, y siempre hemos trabajado sobre ellas. Yo no necesité ningún nombre para saber cuándo debía derivar a alguien, en pro del cuidado de la persona, y de mi propio cuidado. Y también, sabemos cuando trabajar en coordinación, y hacer abordajes interdisciplinares.

¡Que rica y potente es la energía común!


Formación y práctica responsable

La formación en Terapia Gestalt, es solo el inicio de una formación. ¿Por qué no atendemos también a las siguientes formaciones que hemos llevado a cabo con posterioridad, y que también fueron infravaloradas? La supervisión que llevamos los que nos tomamos en serio nuestra necesidad formativa, es un apoyo fundamental, y habla también de la responsabilidad que tenemos todas las personas en este sector, cuando acompañamos a personas.

La terapia Gestalt se basa en la obligatoriedad de hacer un propio recorrido terapéutico, para que nuestras propias limitaciones no intercedan en la relación terapéutica, y para conocer desde lo experiencial, las fases que se transitan en los procesos que vamos a acompañar. ¿Esto tampoco tiene valor?

Todas las personas en cualquier tipo de profesión llevan a cabo una formación continua, y un seguimiento de su labor. O debería. Y para esto, la Terapia Gestalt en manos de profesionales responsables no es una excepción.

Porque lo peligroso no son las herramientas, sino la responsabilidad de cada cual de manejarlas. Algunas lo hacemos con seriedad y con respeto.


Dejar de señalarse no es vanidad: es trabajar en paz

Que la Terapia Gestalt deje de figurar en listados de “pseudociencias” no es una petición de pedigrí profesional; es abrir un espacio para lo que de verdad importa: la atención a quien busca acompañamiento. Cuando no tenemos que perder tiempo en debates semánticos, podemos dedicarlo a diseñar mejores intervenciones, evaluar resultados, formar con más profundidad y, sobre todo, cuidar a las personas que vienen a nosotres. Porque esto es lo único importante. Ya sea que la persona necesite un acompañamiento gestáltico, o una derivación a otro tipo de profesional. Nosotres si valoramos otras titulaciones como la de psicología y nunca tuvimos problema en derivar lo que correspondía.

Esto significa varias cosas concretas:

  • menos lucha por legitimar el método en cada conversación, y más energía para supervisión, investigación y práctica; pondría práctica cotidiana.
  • menos sensación de vulnerabilidad profesional y más posibilidad de acordar colaboraciones interdisciplinarias;
  • la posibilidad de mirar de igual a igual a otras fórmulas terapéuticas, no como competidoras sino como piezas que se ensamblan en un objetivo común: la salud y el bienestar de la persona.

Redistribuir el respeto

La responsabilidad va en dos sentidos. Por un lado, la comunidad gestáltica debe aprovechar el espacio para exigir mayor calidad y transparencia: protocolos, evaluación y formación con estándares claros. Por otro, los sistemas sanitarios, educativos y sociales deben dejar de mirar con desdén lo que no encaja en un molde, y empezar a integrar prácticas que demuestran su utilidad humana.

Esto abre puertas para:

  • mayor acceso a recursos y financiación para proyectos formativos y de investigación;
  • mejores condiciones laborales y reconocimiento en equipos multidisciplinares;
  • posibilidad real de integrar la Gestalt en programas públicos de salud mental.

“Terapia de segunda” se acabó — pero la humildad permanece

La dignidad profesional no anula la humildad. Al contrario: estar en pie frente a la avalancha de críticas nos exige más humildad práctica. Esa humildad es la que nos convierte en profesionales responsables: aprendices constantes, atentos a lo que la evidencia sugiere y dispuestos a mejorar.


Un reto y una invitación

Este reconocimiento —por pequeño o grande que parezca para el público— es un empujón. Pero no basta con quitar una etiqueta.


No celebramos una medalla; celebramos la posibilidad de desviar la energía de la defensa hacia la práctica. Seguimos haciendo lo que vinimos a hacer: acompañar con profesionalidad, con afecto y con responsabilidad. Ya no tenemos que pedir perdón por creer en lo que hacemos. Podemos, en cambio, ponernos a trabajar.

Si eres colega: aprovechemos la ocasión para elevar la praxis y no para inflar egos. Si eres persona que buscas iniciar un proceso: quizá esto te permita mirar la Gestalt sin prejuicios y evaluar si es la vía que necesitas. Y si formas parte de instituciones: abridnos las puertas y comprobadlo de primera mano.

Nos quedan tareas grandes —siempre quedan—, pero también la posibilidad real de mirar a la profesión con otra calma. Y con esa calma, nos ponemos a hacer lo que de verdad importa: cuidar/cuidarnos. En una profesión que a veces es muy dura y otras muchas hermosa.

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