El pasado junio, Osakidetza dio un paso histórico al permitir que pacientes de larga estancia y en cuidados paliativos reciban la visita de sus perros en los hospitales de Txagorritxu y Santiago de Vitoria. Por primera vez en Euskadi, quienes llevan días o semanas ingresados pueden sentir en el corazón de la habitación ese lazo único que solo el abrazo de su compañere canine aporta.
Lejos de ser un capricho, esta experiencia piloto responde a sólidas evidencias científicas: se ha demostrado que el contacto con animales reduce los niveles de ansiedad y cortisol, aumenta la oxitocina y la serotonina, alivia el dolor y mejora incluso la respuesta inmunitaria. No es casualidad que el encuentro entre persona y mascota haya acelerado la recuperación de pacientes en fases críticas, ofreciéndoles un impulso de esperanza cuando más lo necesitaban.
Para garantizar la seguridad y el bienestar de todes, se ha establecido un protocolo estricto: vacunas al día, certificado veterinario, controles de higiene y el seguimiento del equipo sanitario. Puede pasar en el vestíbulo, en un patio exterior o directamente en la cama, siempre con el permiso de compañeres de habitación y personal médico. De este modo, el hospital se humaniza y recupera un aire de hogar, donde el cariño animal se convierte en medicina suave.
En Mara Psicología & Arte celebramos este avance porque ejemplifica el valor de la compañía animal en los procesos de sanación, cuestión que ya llevábamos nosotras mucho tiempo anunciando. Ver cómo un hospital se abre por fin al afecto de las mascotas, nos anima a confiar en esa integración que ha de hacerse en el sector sanitario (y en otros entornos), ya sea en consultas presenciales o en espacios colaborativos con profesionales. Estamos convencidas de que, más allá de cualquier protocolo, el simple acto de compartir un momento con un perre aligera el peso del sufrimiento y abre caminos hacia el bienestar.
Hoy más que nunca, la presencia de nuestres compañeres de cuatro patas, nos recuerda que el camino hacia el bienestar no es un camino solitario. Cuando la ciencia confirma lo que el corazón ya sabía, solo queda abrazar esa posibilidad y ampliar las fronteras de la atención humana. Porque cada encuentro genuino, ya sea en un hospital de Vitoria o en un despacho de terapia, es un paso más hacia un cuidado más tierno, más inclusivo y profundamente sanador.
La ciencia y los protocolos van un paso por detrás en reconocer el valor de lo que obtenemos de los animales, pero estas novedades siempre son bienvenides y motivos de celebración.
Más detalles sobre la iniciativa
Consulta la información completa sobre cómo se están llevando a cabo las visitas de perros en los hospitales de Vitoria y conoce los testimonios de quienes ya han vivido esta experiencia.
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